Salí al porche a fumarme el último cigarrillo. Allí sentada no oía la nevera , pero sí sentía el ligero calor que emanaba mi sonrisa . Mis pies chapoteaban en el pequeño charquito de agua que se había formado delante de mi puerta gracias a los hilitos mojados que destilaba la ropa tendida un poco más arriba. Corría la brisa nocturna y me recosté sobre el marco de la puerta .
Dí otra calada al cigarro mientras mis pies jugaban a dejar huellas imposibles y húmedas sobre el suelo de cemento. A pesar de llevar más de 8 horas inmersa en mis papeles y que el sueño me hacía desvanecer las huellas mojadas ante mis ojos , me seguía sorprendiendo la capacidad de emocionarme con las pequeñas elipsis que nos dá la vida , así sin darnos cuenta . Y le pensé , le pensé cuando mis huellas se secaron y como alegres niñas, se fueron a jugar con el viento mientras el charquito las miraba receloso de lejos secándose en sus propias lágrimas. Sonrojada , volví a la cama . La nevera siguió dando gritos y tuve la tentación de desenchufarla . No pude. Me quedé dormida entre huellas , pensamientos y charcos oscuros.
Soy de esas personas que se duermen en el metro y se despiertan en la última parada con la lengua pastosa
martes, junio 07, 2005
Un trozo de Córdoba
Córdoba , dame salmorejo que te tengo hambre....
Salmorejo
Esta sopa fresca puede considerarse como una variante del gazpacho que tiene su origen en Córdoba.
Ingredientes para 6 personas
1 kilo de pan del día anterior.
1 vaso de aceite de oliva.
3/4 kilo de tomates maduros.
2 dientes de ajo.
1 copita de vinagre de vino.
Sal al gusto.
Poner en el vaso de la batidora el aceite, el pan, los tomates, los ajos pelados, el vinagre y la sal. Batir durante unos minutos, hasta conseguir una mezcla homogénea. Pasar a través del pasapurés, para quitar las pieles y las pepitas del tomate.Añadir agua muy fría hasta conseguir la textura deseada y rectificar de sal.
Servir en plato sopero o en tazas de consomé. Se puede acompaña con tropezones, huevos duros cortados en daditos y taquitos de jamón.
Salmorejo
Esta sopa fresca puede considerarse como una variante del gazpacho que tiene su origen en Córdoba.
Ingredientes para 6 personas
1 kilo de pan del día anterior.
1 vaso de aceite de oliva.
3/4 kilo de tomates maduros.
2 dientes de ajo.
1 copita de vinagre de vino.
Sal al gusto.
Poner en el vaso de la batidora el aceite, el pan, los tomates, los ajos pelados, el vinagre y la sal. Batir durante unos minutos, hasta conseguir una mezcla homogénea. Pasar a través del pasapurés, para quitar las pieles y las pepitas del tomate.Añadir agua muy fría hasta conseguir la textura deseada y rectificar de sal.
Servir en plato sopero o en tazas de consomé. Se puede acompaña con tropezones, huevos duros cortados en daditos y taquitos de jamón.
domingo, junio 05, 2005
Mi abuela
Mi abuela se llama Dominica . Mi segundo nombre es igual que el suyo . Mamá siempre me lo recuerda cuando hablamos de nombres :
- Como tu primer nombre es árabe pues no te podíamos bautizar así que te llamamos S.Dominica.
Al principio , cuando en la dololescencia te vuelves rebelde y piensas cosas que vayan acorde con tu desapego del mundo , fuí al registro a cambiarlo , pero era muy dificil llevarlo a cabo , pues tengo problemas con mi partida de nacimiento . Gracias a Dios , hoy día lo conservo y llevo a mi abuela en el DNI , en el corazón y en todos los pensamientos de ternura que pueda recordar. Quiero mucho a mi abuela , como una nieta , como una hija , como una madre , como a mi abuela .
Quiero a mi abuela de zapatillitas de andar por casa mullidas y azules . Tiene el pelo casi azul y sus manos son tan suaves como los pasos que dá hasta mi cuarto cuando estoy dormida para darme un beso y ponerme otra manta más aunque no tenga frío. Me hago la dormida y espero a oir sus pasos , tip top tip top , claros y asíncopados. Aunque tengo casa en el pueblo , siempre busco excusa para ir a la suya y dormir en la vieja cama de matrimonio del piso de arriba.
A veces , me quedo viendo la tele hasta tarde y baja mi abuela a reñirme porque huele a tábaco en la cocina y además hay que madrugar al día siguiente aunque realmente no haya nada que hacer. Me regaña , y yo le doy sonoros besos en la frente y le acaricio el pelo , y ella sonrie con sus sonrisas sin dientes como una niña . Y tan linda la veo , que me la guardaría en un bolsillo para que se mezclase entre las flores y viajase por el tiempo .
Por la mañana , le preparo el desayuno y las pastillas para la memoria y el corazón . Le pongo el parche anti no se qué en el hombro y vamos al huerto de mi casa a regar las lechugas y las flores que nunca se ha olvidado de mimar , desde que las plantamos .
Creo que mi gusto por las flores y mi cleptomanía floral tiene su origen en la abuela. Cuando marchábamos para Córdoba y mis padres se despedían yo me sentaba a la entrada de su casa en las que montones de macetas se esparcían en su trocito de acera . Un día ,siendo yo tan pequeña como para recordar le robé una margarita y me la guardé en el bolsillo . Los abuelos ( entonces vivía el abuelo) nos despedían con la mano quedándose pequeñitos entre las flores , las montañas , los prados y pinares , las carreteras , las señales , los adioses . Entonces , fué al atravesar Madrid , cuando topé con la margarita amarilla de la abuela , y al olerla volví a estar en la cocina jugando al dominó con ellos ,mientras el tiempo pasaba sin avisar.
Y a partir de esa día , las flores serían trozos de recuerdos en mis bolsillos , cuando nadie me ve.
Hoy día sigo llendo al pueblo , para guardarme las flores de la memoria en mi sonrisa mientras paseo con mi abuela las tardes de verano.

Pd . Hoy me has hecho recordar y este post va para ti y todos los que guardamos a los abuelos en las flores dulces de la memoria . Gracias.
- Como tu primer nombre es árabe pues no te podíamos bautizar así que te llamamos S.Dominica.
Al principio , cuando en la dololescencia te vuelves rebelde y piensas cosas que vayan acorde con tu desapego del mundo , fuí al registro a cambiarlo , pero era muy dificil llevarlo a cabo , pues tengo problemas con mi partida de nacimiento . Gracias a Dios , hoy día lo conservo y llevo a mi abuela en el DNI , en el corazón y en todos los pensamientos de ternura que pueda recordar. Quiero mucho a mi abuela , como una nieta , como una hija , como una madre , como a mi abuela .
Quiero a mi abuela de zapatillitas de andar por casa mullidas y azules . Tiene el pelo casi azul y sus manos son tan suaves como los pasos que dá hasta mi cuarto cuando estoy dormida para darme un beso y ponerme otra manta más aunque no tenga frío. Me hago la dormida y espero a oir sus pasos , tip top tip top , claros y asíncopados. Aunque tengo casa en el pueblo , siempre busco excusa para ir a la suya y dormir en la vieja cama de matrimonio del piso de arriba.
A veces , me quedo viendo la tele hasta tarde y baja mi abuela a reñirme porque huele a tábaco en la cocina y además hay que madrugar al día siguiente aunque realmente no haya nada que hacer. Me regaña , y yo le doy sonoros besos en la frente y le acaricio el pelo , y ella sonrie con sus sonrisas sin dientes como una niña . Y tan linda la veo , que me la guardaría en un bolsillo para que se mezclase entre las flores y viajase por el tiempo .
Por la mañana , le preparo el desayuno y las pastillas para la memoria y el corazón . Le pongo el parche anti no se qué en el hombro y vamos al huerto de mi casa a regar las lechugas y las flores que nunca se ha olvidado de mimar , desde que las plantamos .
Creo que mi gusto por las flores y mi cleptomanía floral tiene su origen en la abuela. Cuando marchábamos para Córdoba y mis padres se despedían yo me sentaba a la entrada de su casa en las que montones de macetas se esparcían en su trocito de acera . Un día ,siendo yo tan pequeña como para recordar le robé una margarita y me la guardé en el bolsillo . Los abuelos ( entonces vivía el abuelo) nos despedían con la mano quedándose pequeñitos entre las flores , las montañas , los prados y pinares , las carreteras , las señales , los adioses . Entonces , fué al atravesar Madrid , cuando topé con la margarita amarilla de la abuela , y al olerla volví a estar en la cocina jugando al dominó con ellos ,mientras el tiempo pasaba sin avisar.
Y a partir de esa día , las flores serían trozos de recuerdos en mis bolsillos , cuando nadie me ve.
Hoy día sigo llendo al pueblo , para guardarme las flores de la memoria en mi sonrisa mientras paseo con mi abuela las tardes de verano.

Pd . Hoy me has hecho recordar y este post va para ti y todos los que guardamos a los abuelos en las flores dulces de la memoria . Gracias.
sábado, junio 04, 2005
viernes, junio 03, 2005
Desarrobizate
jueves, junio 02, 2005
miércoles, junio 01, 2005
Una tormenta
Los truenos y relámpagos se colaron por el ventanuco , hasta reposar sinuosos en sus oídos l. Le gustaban las tormentas , siempre había tenido un aprecio especial por ellas , quizás por el olor a tierra mojada que la impregnaba toda entera . Estaba echada en la cama , revisando papeleos , olvidando hechos que le revolvían las entrañas desde hace días . El sonido , hizo que se levantara de un respingo y se vistiera , cogió la sudadera roja y rápida se puso los pantalones que estaban hechos una bolita justo al lado del colchón . Buscó una excusa para salir a pasear en medio de ese marasmo de luces y sonidos desafiantes y aunque le quedaban unos cuantos cigarros , cogió 5 euros para ir a comprar un paquete de Fortuna Light . Se apoyó en la puerta de la entrada y comenzó a llover con fuerza. El viento, traía la lluvia a sus pies aún descalzos ,los cuales se lo agradecieron debidamente . Se metió de nuevo en el sotano para calzarse y coger un paragüas , algo que la verdad , no le hacía mucha gracia. Agarró las llaves con gesto decidido , cerró la puerta y la cancela con cuidado la cancela . Abrió el paragüas y se sintió en paz , algo que no le sucedía en días .Sonreía mientras esquivaba charcos y la lluvia azotaba con fuerza sus pantalones lo que le hacía sentir una extraña humedad en las pantorrillas . Bajando la calle principal , se detuvo a observar como el cielo se iba tiñendo de nubes oscuras , ténues y uniformes que se iluminaban durante unos segundos al compás de sus pasos mojados y alegres .
Y se reía a carcajadas consigo misma , y se soltó el cabello ímpregnándose de los olores de una tarde de tormenta ...
No había nadie en la calle (de hecho , casi nunca se coincidía con nadie en ese pequeño pueblecito , incluso en los días que el sol invitaba a navegar en la piel) algo que le alivió y le hizo sentirse egoista . Egoísta por querer éste espectáculo para ella sola y sus pensamientos , ¡y su piel¡ , ¡y su sonrisa¡. Reinició el camino hacia el estanco , por la hilera de casas el viento no reventaba paragüas , se fijó en la maceta de pensamientos que había en una de las cancelas . Siempre había tenido costumbre de guardarse flores ajenas en los bolsillos , pues por norma , siempre se guardaba en alguna cuando estaba feliz . Así , si en algún momento se sentía mal rebuscaba en los bolsillos y siempre , aunque deshojadas y rotas , encontraba algún trozo de ellas que le evocaba ese momento . Disimulada , a pesar de que no pasaba nadie , cortó con las uñas uno de los pemsamientos amarillos del macetero . Lo olió en un gesto rápido aún sabiendo que los pensamientos no huelen , y en ese gesto , la memoria le acarició las mejillas encendiéndolas levemente. Sonrió para sus adentros y metió la flor en sus bolsillos rebosantes de tikets de metros antiguos , monedas de un céntimo , mecheros y envoltórios de chicles que a veces le regalaban sus alumnos ....
Contuvo esta vez la risa , apretando los labios con fuerza , y en pequeños pasos que parecían gráciles saltitos se dirigió al estanco que estaba ya , a tan solo unos metros de ella.
Y se reía a carcajadas consigo misma , y se soltó el cabello ímpregnándose de los olores de una tarde de tormenta ...
No había nadie en la calle (de hecho , casi nunca se coincidía con nadie en ese pequeño pueblecito , incluso en los días que el sol invitaba a navegar en la piel) algo que le alivió y le hizo sentirse egoista . Egoísta por querer éste espectáculo para ella sola y sus pensamientos , ¡y su piel¡ , ¡y su sonrisa¡. Reinició el camino hacia el estanco , por la hilera de casas el viento no reventaba paragüas , se fijó en la maceta de pensamientos que había en una de las cancelas . Siempre había tenido costumbre de guardarse flores ajenas en los bolsillos , pues por norma , siempre se guardaba en alguna cuando estaba feliz . Así , si en algún momento se sentía mal rebuscaba en los bolsillos y siempre , aunque deshojadas y rotas , encontraba algún trozo de ellas que le evocaba ese momento . Disimulada , a pesar de que no pasaba nadie , cortó con las uñas uno de los pemsamientos amarillos del macetero . Lo olió en un gesto rápido aún sabiendo que los pensamientos no huelen , y en ese gesto , la memoria le acarició las mejillas encendiéndolas levemente. Sonrió para sus adentros y metió la flor en sus bolsillos rebosantes de tikets de metros antiguos , monedas de un céntimo , mecheros y envoltórios de chicles que a veces le regalaban sus alumnos ....
Contuvo esta vez la risa , apretando los labios con fuerza , y en pequeños pasos que parecían gráciles saltitos se dirigió al estanco que estaba ya , a tan solo unos metros de ella.
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