Y se reía a carcajadas consigo misma , y se soltó el cabello ímpregnándose de los olores de una tarde de tormenta ...
No había nadie en la calle (de hecho , casi nunca se coincidía con nadie en ese pequeño pueblecito , incluso en los días que el sol invitaba a navegar en la piel) algo que le alivió y le hizo sentirse egoista . Egoísta por querer éste espectáculo para ella sola y sus pensamientos , ¡y su piel¡ , ¡y su sonrisa¡. Reinició el camino hacia el estanco , por la hilera de casas el viento no reventaba paragüas , se fijó en la maceta de pensamientos que había en una de las cancelas . Siempre había tenido costumbre de guardarse flores ajenas en los bolsillos , pues por norma , siempre se guardaba en alguna cuando estaba feliz . Así , si en algún momento se sentía mal rebuscaba en los bolsillos y siempre , aunque deshojadas y rotas , encontraba algún trozo de ellas que le evocaba ese momento . Disimulada , a pesar de que no pasaba nadie , cortó con las uñas uno de los pemsamientos amarillos del macetero . Lo olió en un gesto rápido aún sabiendo que los pensamientos no huelen , y en ese gesto , la memoria le acarició las mejillas encendiéndolas levemente. Sonrió para sus adentros y metió la flor en sus bolsillos rebosantes de tikets de metros antiguos , monedas de un céntimo , mecheros y envoltórios de chicles que a veces le regalaban sus alumnos ....
Contuvo esta vez la risa , apretando los labios con fuerza , y en pequeños pasos que parecían gráciles saltitos se dirigió al estanco que estaba ya , a tan solo unos metros de ella.


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