Soy de esas personas que se duermen en el metro y se despiertan en la última parada con la lengua pastosa

miércoles, junio 01, 2005

Una tormenta

Los truenos y relámpagos se colaron por el ventanuco , hasta reposar sinuosos en sus oídos l. Le gustaban las tormentas , siempre había tenido un aprecio especial por ellas , quizás por el olor a tierra mojada que la impregnaba toda entera . Estaba echada en la cama , revisando papeleos , olvidando hechos que le revolvían las entrañas desde hace días . El sonido , hizo que se levantara de un respingo y se vistiera , cogió la sudadera roja y rápida se puso los pantalones que estaban hechos una bolita justo al lado del colchón . Buscó una excusa para salir a pasear en medio de ese marasmo de luces y sonidos desafiantes y aunque le quedaban unos cuantos cigarros , cogió 5 euros para ir a comprar un paquete de Fortuna Light . Se apoyó en la puerta de la entrada y comenzó a llover con fuerza. El viento, traía la lluvia a sus pies aún descalzos ,los cuales se lo agradecieron debidamente . Se metió de nuevo en el sotano para calzarse y coger un paragüas , algo que la verdad , no le hacía mucha gracia. Agarró las llaves con gesto decidido , cerró la puerta y la cancela con cuidado la cancela . Abrió el paragüas y se sintió en paz , algo que no le sucedía en días .Sonreía mientras esquivaba charcos y la lluvia azotaba con fuerza sus pantalones lo que le hacía sentir una extraña humedad en las pantorrillas . Bajando la calle principal , se detuvo a observar como el cielo se iba tiñendo de nubes oscuras , ténues y uniformes que se iluminaban durante unos segundos al compás de sus pasos mojados y alegres .

Y se reía a carcajadas consigo misma , y se soltó el cabello ímpregnándose de los olores de una tarde de tormenta ...

No había nadie en la calle (de hecho , casi nunca se coincidía con nadie en ese pequeño pueblecito , incluso en los días que el sol invitaba a navegar en la piel) algo que le alivió y le hizo sentirse egoista . Egoísta por querer éste espectáculo para ella sola y sus pensamientos , ¡y su piel¡ , ¡y su sonrisa¡. Reinició el camino hacia el estanco , por la hilera de casas el viento no reventaba paragüas , se fijó en la maceta de pensamientos que había en una de las cancelas . Siempre había tenido costumbre de guardarse flores ajenas en los bolsillos , pues por norma , siempre se guardaba en alguna cuando estaba feliz . Así , si en algún momento se sentía mal rebuscaba en los bolsillos y siempre , aunque deshojadas y rotas , encontraba algún trozo de ellas que le evocaba ese momento . Disimulada , a pesar de que no pasaba nadie , cortó con las uñas uno de los pemsamientos amarillos del macetero . Lo olió en un gesto rápido aún sabiendo que los pensamientos no huelen , y en ese gesto , la memoria le acarició las mejillas encendiéndolas levemente. Sonrió para sus adentros y metió la flor en sus bolsillos rebosantes de tikets de metros antiguos , monedas de un céntimo , mecheros y envoltórios de chicles que a veces le regalaban sus alumnos ....
Contuvo esta vez la risa , apretando los labios con fuerza , y en pequeños pasos que parecían gráciles saltitos se dirigió al estanco que estaba ya , a tan solo unos metros de ella.

1 comentario:

Kostas K. dijo...
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