

Este soy yo con 15 años . Sory me hizo esta foto hoy con la webcam que se compró . No se que es una webcam pero no me veo muy favorecido . A lo largo de mi vida me han sacado en muchas fotos y he estado presente en todos los acontecimientos que esta extraña familia ha vivido . He sido retratado al lado de belenes navideños , con flores , con la familia , con la gata arañandome las teclas , con Dumbo y Luna mirando deseosos mis vertices que alguna vez , por desgracia , han sido ignagurados con un amarillo elemento . He sido fotografiado con familiares lejanos que acariciaban mis teclas de mentira , y por supuesto ,con ella....
Recuerdo como si fuera ayer el día que nos conocimos . Yo llevaba unos meses en aquella tienda de instrumentos de provincias . Mi viaje desde Taiwan había sido algo pesado, además, mis hermanos el día antes de partir me organizaron una fiesta de despedida donde los zumos de "antipolillas" fueron la tónica dominante . Que mal viaje que tuve , cada vez que me acuerdo de la resaca me tiembla el pedal derecho . A partir de aquel día decidí beber siempre con moderación .
Como decía ,llevaba varios meses allí , había hecho bastante amistad con un Yamaha lacado en negro que había a mi derecha . El Clavinova que tenía a mi izquierda me parecía un poco bobo pero buena gente . Los pianos siempre hemos considerado a los Clavinovas bobos . Estan llenos de botones y para colmo , son automatas . La verdad es que cuando estaba desenchufado su conversación no era muy interesante . No era un gran conversador pero sabía escuhar.
Recuerdo que ese día había sido bastante tranquilo; el Clavinova dormía y el Yamaha lacado se quitaba con una baqueta algunas motas de polvo . Los dependientes tocaban la guitarra y los demás instrumentos se tomaban el primer café de la tarde en animada charla . Y entonces entró ella ... No tendría más de 8 años , era delgada y con el pelo muy largo y cuidado . Tenía unos grandes ojos azul grisaseos y los labios rojos como la mopa que tenemos todo los pianos para porteger nuestros dientes , perdón , nuestras teclas del polvo . Su piel era muy blanca y sus manos regordetas se me antojaban suaves y dulces . La niña entró con su madre la cual se dirigió a los dependientes para contarle no se qué cosa del conservatorio , necesitaba un piano y no estaba segura del idóneo . Se preguntaran como es que se de idiomas . La musica es el único idioma que es universal y nosotros como portadores de ella no conocemos las torres de babeles que con sus muros ensanchan los idiomas . La niña se fue acercando a la zona de los pianos . La baqueta del Yamaha saltó por los aires y dió a parar a los platillos del otro extremo que resonaron con fuerza por toda la tienda haciendo que los demás instrumentos que tomaban sus "cafeses" dieran un respingo en forma de asombrados acordes disonantes . No solo estabamos el Clavinova , el Yamaha lacado y yo .Había más pianos que jalonaban el local , pero no intimimamos tanto , si por algo no destacamos precisamente es por nuestra agilidad . En las olimpiadas musicales nunca ha habido grandes medallistas Piano . Eso si , somos unos verdaderos pesos pesados .
La niña , los fue acariciando uno a uno , hasta que llegó a mi y yo llegue a ella . No sabía tocarme , pero me acarició tan suave que deseé pasarme toda mi vida entre esos dedos regordetes e infantiles . Creo que ella pensó lo mismo , aunque siempre le echaré en cara que preguntara si me podían lacar en negro . Pero se lo digo de broma , claro : me encanta hacerla rabiar.
Y ese día fue el inicio de nuestra historia de amor . Nuestra historia de Amor por la música , en la que si ella llora , yo lloro . Si rie , rio con ella . Si se enfada , los martillos rasgan mis cuerdas con violencia y los dos clamamos al cielo con el ceño fruncido. Si ama , alimento su querencia con suaves sonidos gastados por el tiempo .
A veces por la noche , pronuncio su nombre y ella ,descalza, acude silenciosa a mi llamada y me acaricia como aquel día que nos conocimos; en el que sus dedos , ahora finos y aún más suaves , vuelven a ser los de aquella niña que me acarició por primera vez con aquellos dedos regordetes y dulces.
Hoy Sory me fotografió ,y yo a ella , desde la complicidad de nuestras entrañas.