Soy de esas personas que se duermen en el metro y se despiertan en la última parada con la lengua pastosa

sábado, abril 26, 2008

De otro atardecer entre tantos


El jueves cogía el AVE hacia Córdoba. Creo que me quedé dormida mientras atravesábamos tierras manchegas. Primero siempre paso Ciudad Real, mas tarde Puertollano y después la zona de Despeñaperros. Siempre me han gustado los atardeceres porque pienso que la luz anaranjada del ocaso nos hace mas guapos y todo se ve mas bonito. La luz acariciaba los olivos y los pequeños lagos formados por la lluvia de la últimas semanas. A través de los cristales podía ver el aire con destellos transparentes de las tardes calurosas y me sentí muy contenta porque Un atardecer así solo se puede ver en Córdoba. Porque los atardeceres de primavera en mi ciudad no solo se ven, sino que huelen a azahar y se escuchan: suena a golondrinas que juegan coquetas en el cielo aprovechándo el último rayito de sol.



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